El primer capítulo de Vidas robadas debuto muy fuerte: con el recuerdo de un entierro.
Y al ver que la madre fue aquella que provoco la muerte de su hijo entiendes que la mujer que puede sobrevivir a un drama así es de verdad capaz de todo.
Frente a la idea que tu mataste a tu propio hijo ¿que puede contar más?
Ya tenemos la premisa para una absoluta maldad pero también para una gran compasión y aquí está el juego.
María Julia (Christian Bach) puede ser malísima pero de verdad tiene circunstancias para ser así.
Después veremos a ella y a su marido pasando como padres de sus propias nietas – una mentira necesaria y al final inocente
porque “hay verdades que pueden matar” y nadie no quiere esto.
Los años pasan – las niñas ya son señoritas: una caprichosa y dominante (Camila), la otra buena y inocente (Luz – ambas interpretadas por Carla Hernández) una maestra que ama a los niños y se divierta con ellos.
Y hay un joven muy atractivo que aparece en su vida mientras que su hermana parece perder en el amor.
Después veremos al marido (Antonio - José Alonso) bueno y con un gran sentido de la justicia pero bastante débil para oponerse a su mujer. Es viejo, bastante enfermo y debe que tomar su medicina. ¿De verdad se va a curar?
Solo Maria Julia sabe la respuesta.
Aparece también el amante de Maria Julia (Pedro Sicard) en la oficina – para dar más sabor a la historia es el hijastro que le dice papa a Antonio aunque no es su hijo.
Otros personajes interesantes y importantes a pesar de una aparición fugaz son los profesionales “que pueden convertir cinco disparos en un accidente casero”.
Y precisamente al final del capítulo hay un accidente. Misión cumplida.
Ya tenemos de todo: compasión, inocencia, maldad amor, seducción intriga, odio y muerte.
Un comienzo espectacular.
¿Que va a pasar mañana?
Sigue Vidas robas en Azteca 13 a 20:30 en la red – http://www.tvazteca.com/vidasrobadas/
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